La Cucaracha

Vocero digital del Ejército de Pancho Villa

"...Pero también hay ratas que tratan de hundir un barco y, como no lo consiguen, se van. El barco, una vez libre de estas ratas, navega mejor." Adolfo Barrena, ante el abandono de militancia de un grupo reducido de compañeros de Izquierda Unida de Aragón.

Es un lugar común decir que Izquierda Unida atraviesa la mayor crisis desde que fue creada, pero no deja de ser cierto. Hemos construido IU con la finalidad de transformar la sociedad y, para ello, teníamos que convertirnos en el vehículo de las aspiraciones del pueblo trabajador, de la mujer, de la juventud de los pueblos que reclaman su derecho a decidir.

Escuchar a algún dirigente decir que si no lo hemos conseguido es porque “hay ratas en IU”, y que “al irse las ratas el barco navegará mejor”, nos lleva a recordar la triste idea de “el partido se fortalece con las purgas”, y así de victoria en victoria hasta la derrota final…

Decían los clásicos que a quienes los dioses quieren perder, en primer lugar los enloquecen. Así parece, que algunos dirigentes de IU han enloquecido y buscan la causa de nuestra crisis no en los errores que hemos cometido, sino en “el enemigo interno”.

Es llamativo que la razón de ser de IU se fundamente en ofrecer una alternativa de izquierdas frente a la asimilación por el sistema que han sufrido los dirigentes del PSOE y se acabe de esta guisa; pactando un Gobierno con el PSOE en Andalucía, facilitando las políticas del PP de Monago o votando los presupuestos de Belloch en Zaragoza y llamando “ratas” a aquellos compañeros y compañeras que, quizá erróneamente, buscan alternativa política fuera de las filas de IU. 

Partimos de un axioma: todos ellos y muchos más son necesarios para la revolución democrática y social que IU proclama en sus principios y resoluciones asamblearias. Llamando ratas a nuestros aliados necesarios sólo estamos defendiendo el chiringuito. Ser cabeza de ratón, en lugar de formar parte del cuerpo del león (si se me permite el símil).

Es más importante preguntarse por qué los principales movimientos que han cambiado el ambiente en la sociedad en los últimos años se han producido fuera de IU, en incluso frente a IU. Preguntarse por qué la elección del cabeza de lista de las elecciones europeas, que se eligió negando las primarias por miedo a que “él”, no saliese, y después tuvo que dimitir por incumplir los principios éticos de IU, nos alejó de la unidad con otras fuerzas.

Preguntarse por qué las encuestas nos sitúan muy lejos de las previsiones que existían tan sólo hace un año. Preguntarnos por qué nos hemos visto envueltos en el escándalo de Bankia y quienes nos llevaron a ese escándalo aún siguen en la dirección de IU Madrid y Federal… Y tantas otras preguntas que nos tenemos que hacer y darles cumplida respuesta.

Ese es el debate, el reto de IU, no el de insultar como “rata” a quien desde posiciones de izquierdas discrepa con nosotros es, en el mejor de los casos, dejarse llevar por el despecho y la frustración en lugar de por el análisis sosegado.

Quizá lo que debiéramos discutir es nuestros objetivos y cómo alcanzarlos y quizá entonces veríamos que pactar con el PSOE y aceptar su política de recortes ha sido un error, que seguir en los coches oficiales cuando las plazas se llenaban contra los privilegios de los políticos ha sido otro error, que tener directivos en Bankia (y muchos de ellos siguen en IU) ha sido otro error, que ver el enemigo en Podemos, cuando está en la derecha y los dirigentes del PSOE, también lo es. Que negarse durante años a hacer primarias (o intentar limitarlas con un 15% de avales), también acaba pasando factura. O que descubran que nuestro portavoz en el parlamento europeo tiene un fondo de pensiones administrado por una SICAV, o tantas cosas…

IU tiene la militancia más curtida y decidida de toda la izquierda en el Estado español, y superará esta crisis si sabe marcar un rumbo, que no puede ser otro que el de la unidad del pueblo trabajador en algo mucho más amplio que la propia IU, y si mantiene firme su objetivo final: la transformación socialista de la sociedad.

Porque, compañero Barrena, nunca el viento es favorable para el marino que no sabe a qué puerto se dirige.