La Cucaracha

Vocero digital del Ejército de Pancho Villa

Charla-debate “refugiad@s”. 30 de abril de 2016. Jaca.

Lara Torres Quero.

La tesis que voy a defender se puede resumir en la siguiente frase:

Nos encontramos ante un nuevo modo de imperialismo o política imperial global en la que la que las altas esferas de poder en nuestro mundo actual se juegan el dominio hegemónico del planeta a través del control económico de los recursos energéticos y naturales así como del control militar.

Y digo nuevo porque los mecanismos, ataques, asedios, discriminaciones y un largo etcétera de los distintos y en nuestras sociedades cada vez más sutiles y sofisticados formas de dominio, distan mucho de las políticas bélicas y expansionistas de los muchos imperios que se han sucedido a lo largo de la historia; pero por lo que respecta a intereses, intenciones, en lo que se refiere a un ferviente anhelo de acumulación de poder, podemos encontrar bastantes parecidos.

En primer lugar quiero aclarar una serie de conceptos básicos para comprender las lógicas imperialistas y colonizadoras que voy a tratar de desglosar brevemente aquí sin lo que considero que no se puede comprender este fenómeno que se ha llamado “crisis de refugiados” en Europa. Se habla mucho de postcolonialidad. Este término viene a designar la época en que vivimos como una etapa posterior a un proceso de colonización occidental que conllevó guerras, hambre y miseria.

Pero lo que vengo a poner aquí hoy encima de la mesa es que no creo que podamos realmente estar hablando de una etapa postcolonial –al menos si lo entendemos de este modo- sino que hay que hablar de un neocolonialismo. Como deja claro la palabra, un nuevo modo de colonizar la tierra y a las personas que viven en ella. Porque, como he dicho antes, lo que se juega al final es lo mismo que durante toda la modernidad occidental: la lucha por el control político y económico entre las grandes potencias geopolíticas. Aunque, lo que sí que ha cambiado, efectivamente, son estas potencias, que antes estaban precisamente en lo que ahora llamamos Europa y que ahora se encuentran en Estados Unidos, China, Rusia, Europa como marioneta de Estados Unidos, así como las élites locales de los países de la zona colindante, de los que luego hablaré un poco más. Y también el eje principal en el modo de apropiación, que antes pasaba por el poder político a través de los estados administrativos en los países colonizados, y que ahora se da –como se ha visto- a través de un dominio económico a través de los derechos de las trasnacionales y las presiones del FMI.

Pese a este neocolonialismo, cabe recordar que sigue habiendo diecisiete territorios en la lista de la ONU que figuran como “no autónomos”, bajo la supervisión del Comité Espacial de Descolonización, y que, por tanto, todavía no se han liberado del control administrativo colonial. Entre ellos se encuentra el Sáhara Occidental, que a día de hoy es reconocida oficialmente como colonia española, aunque en la práctica está bajo el control marroquí, como todos bien sabemos. En 1975, el estado español se retiró como potencia administradora eludiendo toda responsabilidad, paralizando el proceso de descolonización que se mantiene en suspenso desde entonces hasta ahora. Según la ONU la transferencia administrativa del Acuerdo de Madrid no es válida porque no hubo referéndum y no hubo firmas para la cesión del poder administrativo, así como tampoco podía hacerlo unilateralmente como lo hizo. Ningún país, teóricamente, reconoce la anexión del Sáhara a Marruecos. Y mientras tanto, el Sáhara Occidental sigue siendo una colonia sometida a un gobierno corrupto y poco comprometido con el cumplimiento de los derechos humanos como es el de Marruecos; y el gobierno español se lava las manos pese a las declaraciones de la Audiencia Nacional que aseguraban la competencia para dar protección, incluso jurídica, a los ciudadanos saharauis frente a los abusos del reino marroquí. Unos 155.000 saharuis se conviertieron en refugiadosen aquel entonces. Más de la mitad de la población del Sáhara emigró hacia el campamento de Tinduf en Argelia, donde llevan ya cuarenta años de vida en las condiciones que un campo de refugiados supone. Y que para todas las que no hemos estado allí no podemos concebir.

Lo que sí quiero recalcar es que todo el proceso de desarrollo industrial y económico occidental -y en este momento ya global- es inseparable de los procesos de colonización. Es decir, el sistema capitalista -que se puede definir como un modo de organización social basado en el intercambio mercantil para la obtención de plusvalía- va inevitablemente asociado a un proyecto político imperialista. ¿Por qué? Pues porque la obtención de un valor excedente que permite la acumulación y el aumento de propiedad privada necesita de dos condiciones

  1. El Monopolio, la concentración de los bienes en un solo punto. El monopolio del capital. Pero el capital es todo, porque el dinero no es más que un valor simbólico que sirve para el intercambio. El capital es la tierra, con las personas, es el trabajo, son los bienes de consumo y de producción…en fin nada nuevo. Políticamente, esto significa que todo cuanto existe ha de someterse a un poder centralizado que controle todos esos bienes. Pero esto quiere decir que ya no existe ninguna distinción entre lo económico y lo político, que quien posee el capital posee la hegemonía. El dominio sobre la tierra y las personas, todo ello convertido en mercancías. Todos los procesos de industrialización y desarrollo de cualquier nación del mundo contemporáneo han pasado por un primer momento de expropiación de las tierras de los campesinos provocando un éxodo masivo a las nacientes ciudades industriales, lo que permite la apropiación y monopolización de la tierra para lograr la privatización y el monopolio de las materias primas; así como la apropiación de la mano de obra por medio de la pobreza que generan las migraciones y concentraciones masivas de gente. Este dominio no solo se consigue militarmente, también a través de mecanismos mucho más complejos que pasan por el chantaje, los acuerdos, el engaño y la educación que permite introducir un discurso ideológico concreto que devalúa los derechos laborales. Luego hablaremos de esto. Pero así es como funcionan los procesos de colonización sobre los que se asienta cualquier lógica de apropiación y expansión

  2. Y esta acumulación y aumento de valor ha de ser siempre creciente, y por ella se pretende infinita. Lo cual, en términos políticos significa la expansión por todo el planeta como mínimo. Es decir la colonización de toda la tierra a favor del aumento de capital, que ya no se sabe ni de quién pretende ser. Hasta el infinito. No puede más que pensarse como una perpetua expansión.

La expansión de un modelo único de poder por todo el planeta necesita, como es evidente, colonizar todo cuanto se encuentra a su paso. Hacerlo suyo, apropiárselo, y por tanto, hacerlo desaparecer. Y eso es lo que ocurrió con los pueblos y culturas de América; con los de África; con la India y muchas otras regiones de Asia…y lo que está ocurriendo ahora mismo en Oriente Próximo, en lo que me voy a centrar para poder abordar más concretamente el tema de los refugiados que ahora mismo nos incumbe.

Oriente Próximo es una región geopolíticamente estratégica en el escenario de la política global en las últimas décadas por varias razones.

  1. En primer lugar, es una zona muy fértil y con grandes reservas de petróleo, gas natural y acuíferos; en un momento histórico en el que lleva tiempo hablándose del agotamiento de los recursos energéticos básicos sobre los que se asienta toda la economía capitalista. Pero es que además posee accesos marítimos a todo el mediterráneo y el pacífico. Geográficamente se encuentra situado justo en el punto medio que conecta Europa, Asia y África; lo cual es crucial también para las relaciones comerciales y los flujos de exportaciones de dichas materias primas y mercancías. Solo en la península arábiga se concentran tres de los siete puntos estratégicos para el transporte de petróleo mundial: el canal de Suez, el estrecho de Ormuz y el estrecho de Bab-el Mandeb. A lo que cabe añadir el oleoducto de Sumed en Egipto.

  2. Por otra parte, militarmente es también una zona tremendamente estratégica debido a que durante las guerra fría muchos de los países de lo que ha sido denominado como mundo árabe que lograron la independencia de los diversos imperios colonos instauraron regímenes socialistas por decirlo desde una concepción occidental. Me estoy refiriendo a países como Argelia, Libia, Egipto, Siria, Iraq y Afganistán. Todos ellos lucharon por la soberanía nacional y la unión solidaria contra el dominio extranjero, y llevaron a cabo medidas más sociales de regulación y nacionalización del mercado así como de mejoras legales. Para que os hagáis una idea en Iraq se aprueba el voto femenino en 1948, y en Siria en 1949. (También por esto del prejuicio que se suele tener aquí respecto a la misoginia generalizada del mundo árabe, la comparativa es que muchos de estos países obtuvieron a la par el sufragio universal que otros tantos europeos, incluso dependiendo de los casos antes. Lo mismo sucede con el tema de la religión, que se suele vender una visión de gente totalmente fanática que vive en nuestra edad media; frente a lo que cabe poner una vez más el ejemplo de Siria, cuyo gobierno oficial que ahora está en guerra es laico, con población mayoritariamente musulmana como es evidente; pero no más de lo que aquí el catolicismo). Bueno la cuestión es que todos estos países tenían buenas relaciones con Rusia durante la guerra fría; así que es bastante comprensible que hubiese intereses por parte de EEUU y Europa occidental por aumentar sus dominios en la zona. Se ha visto muy claro cómo se han ido haciendo con el control de la zona comenzando por la ocupación de Palestina ya en 1948 y hasta ahora –otra de las mayores barbaridades que se han hecho en el siglo XX y que la historia oficial aun no ha reconocido como tal- y continuando por cada uno de los países que he nombrado a través de aquello que aquí conocimos como “primaveras árabes”. Supongo que de esto habréis oído hablar mucho así que paso muy por encima, pero la cuestión viene a ser que dichas revueltas populares fueron bien aprovechadas por las potencias mundiales de que venimos hablando para desestabilizar países que tenían cierta autosuficiencia económica local y que, por lo tanto, no se sometían del todo a las presiones y chantajes económicos internacionales. Así pues, la OTAN intervino allí donde se le mandó con la ayuda de las élites locales bien pagadas como son el caso de países bastante corruptos y más fanatizados como Qatar, Arabia Saudita, Israel y Turquía. De este caldo de cultivo que ha dejado países y poblaciones completamente destrozadas emergen las radicalizaciones islámicas financiadas en muchos casos por EEUU, como mercenarios de la zona, pero que se les ha escapado totalmente de las manos porque ahora son autónomos e incontrolables. Pero todo esto no es más que un conjunto complejísimo de intereses en lucha con muchos factores que siempre se escapan e invierten las direcciones que se pueden planear en un principio.

Y en resumen, lo que se sigue jugando en esta amplia región es una continuación de la guerra fría pero con la entrada en el juego de una cada vez más poderosa potencia que es China. La única competidora a nivel armamentístico o bélico de EEUU es Rusia, que sigue jugando un papel crucial hoy en día como se puede ver claramente en el caso de Ucrania y de Siria. Pero en el plano de desarrollo y control económico hay estudios que ya confirman a China como primera potencia mundial. Por eso ésta se ha convertido en una amenaza para EEUU y por eso hay también un interés en cortarle el paso a África, con la que China mantiene buenas relaciones comerciales. Y lo que queda en medio es Oriente Próximo.

Y mientras tanto, el negocio de las armas es el que mejor funciona. España es la séptima potencia mundial en venta de armas. La guerra es siempre productiva, paradójicamente. Así que cuanto más duren las guerras, mejor: más venta de armas, más tráfico de drogas, niños y esclavas sexuales; más lugares vaciados y destruidos con posibilidad de poder ser absorbidos por las grandes empresas y multinacionales para la especulación y la puesta en marcha de una nueva burbuja económica. En general un empujón para la economía mundial. Más expropiación en el sentido más pleno de la palabra: expropiación del lugar de uno y de uno de mismo, de todo lo que poseía hasta el momento, de todo cuanto era: su casa, su ciudad, su familia, su vida.

Todas estas lógicas ejercen un nuevo modo de colonialismo a través del control económico de países completamente empobrecidos y devastados –sea por desgaste y bloqueo económico, o sea directamente por bombardeos- por los propios colonizadores para que no puedan sino sumirse a la dictadura del libremercado o del monopolio de las multinacionales que representan la política liberal de la guerra de todos contra todos.

¿Y todas esas gentes? ¿Todas sus muertes, sus vidas, sus sufrimientos, sus exilios? ¿Eso no vale nada? Para la lógica del libre mercado no, en tanto que como mercancías solo son objetos de cambio, meros instrumentos con el único fin de producir más capital. Pero para la lógica de las personas, si nos paramos a pensarlo aunque sea un poco, sí. Para ellos, que lo viven cada día, más supongo. Para nosotros que estamos en cierta medida dentro de una burbuja, parece más ajeno.

Y aquí viene la complejidad de la que hablaba antes. Y es que las explicaciones macropolíticas de la situación actual no son suficientes para comprender el hecho de que miles y miles de personas tengan que abandonar sus casas y Europa, tan responsable de sus guerras como EEUU, no sea capaz de gestionarlo en base a unos principios muy básicos. Toda la política mundial se rige por los intereses de pequeñas élites inimaginablemente ricas y por ello, poderosas. Pero esto no se sostendría de ningún modo sin el apoyo del resto de la población mundial que las sustenta. Porque sin los combatientes que van a la guerra, sin las personas que conforman el ejército que acata las órdenes del gobierno de turno; el gobierno de turno no haría nada. Y lo mismo para con los científicos que desarrollan la industria armamentística; y para con las regiones que se venden para ascender aunque sea un milímetro en la escala de poder; y para nosotros y nosotras que permitimos que políticas como las que está haciendo Europa se lleven a cabo.

Está claro que las cosas nunca son tan sencillas ni unidireccionales; pero lo que quiero decir es que la política no funciona ni ha funcionado nunca sin el apoyo popular, lo cual no quiere decir que este apoyo sea consciente ni deseado ni deseable. Muy por el contrario, y precisamente es aquí donde quiero hacer hincapié: las élites han necesitado siempre convencer al pueblo de su discurso, haciéndoles creer que es el suyo, haciéndoles interiorizarlo como suyo. E aquí la cuestión de la educación y la manipulación a través de la cultura y los discursos oficiales y hegemónicos. La religión es y ha sido un discurso hegemónico con gran capacidad de poder, de mantenimiento del orden social, político y económico establecido; pero la ciencia también lo es –aunque no me voy a meter en esto. Y el principal discurso oficial y que cumple la función de manipulación de la gente para lograr el mantenimiento de un orden injusto hoy en día, en nuestro mundo globalizado, son precisamente los medios de comunicación.

Esto también es un tema de moda; la manipulación de los medios de comunicación. Pero es que realmente es una auténtica pasada si te paras un momento a pensarlo y a contrastar noticias, imágenes, informaciones, cómo se usan las palabras, y en fin, mil cosas que darían para ocho charlas como poco. Yo sí que quiero remarcar así brevemente que

  1. Lo primero es un verdadero bombardeo de imágenes al que estamos sometidos a lo largo del día y que se logra con ello, en mi opinión, una terrible banalización del sufrimiento, puesto que te acostumbras y ya ver cosas horribles te parece lo normal. Y de hecho, no suelen molestar demasiado porque se ven a través de una pantalla y por tanto, como algo lejano, como un espejismo, como algo que realmente no sucede porque a ti no te sucede. Hacen de la realidad algo irreal. Por lo que consiguen, en general, que todo el mundo se desentienda de cualquier problema que no sea el suyo propio, como si eso jamás te fuera a ocurrir a ti.

  2. Generan el miedo a través de su discurso lleno de prejuicios. Ahí está la doble cara de la moneda, porque la misma sensación de lejanía funciona a la vez como causante de indiferencia y de miedo, como algo inexistente y que al mismo tiempo constituye una amenaza, un peligro, la posibilidad de que en cualquier momento estalle aquello que crees que es imposible que estalle. El miedo es la gran pasión política. Solo gracias a él se puede mantener durante siglos a miles de esclavos trabajando para unos pocos terratenientes. Pero también funciona al contrario, el miedo a ser juzgados, descubiertos en sus trampas y malas intenciones es lo que lleva al asesinato de tantos y tantas activistas –tenemos recientemente el caso de Berta Cáceres- que han tratado de denunciar ciertas prácticas políticas y alianzas que si se descubrieran, hundirían entero el edificio. No hay ejemplo más claro aquí para nosotros que lo que ha ocurrido con el desvelamiento de toda la corrupción que ha habido en el estado español y que están generando un tremendo malestar social y desconfianza hacia los partidos que habían gobernado hasta ahora; aunque parece que no suficiente.

Por eso, quiero señalar que todos los conflictos globales se libran también en el plano cultural de la educación de las masas. Y por tanto, también el tema de los refugiados, efecto o daño “colateral” de las guerras y ocupaciones neocoloniales está librando su batalla aquí, en nuestras casas, en nuestras vidas, en tanto que solo generando un discurso del miedo, del odio y de la indiferencia sobre una base de prejuicios raciales y étnicos muy arraigada en nuestra cultura occidental, pueden sustentarse las políticas que está llevando a cabo la Unión Europea.

Así como todo un siglo de antisemitismo que se fue fraguando en la Europa prebélica estalló en el siglo XX y dio lugar a una de las mayores barbaries consideradas en la historia como fueron los campos de concentración nazis. Se puede establecer un cierto paralelismo con el antiislamismo que viene fraguándose desde después de la segunda guerra mundial; y que se aprovecha irónica y cruelmente del sentimiento expandido y comúnmente aceptado de culpa y pena hacia la etnia judía. De hecho, este es el discurso que llevó el estado británico y que aun llevan los estados unidos para justificar el apoyo incondicional a la ocupación de Palestina por parte de Israel; sin el cual, el sionismo, el estado israelí, no habría tenido nada que hacer. A mí me dejó impactadísima una fotografía que vi en una charla sobre los refugiados palestinos -que la habían tomado los chicos que daban la charla, que habían estado allí- y que eran unas pintadas en una pared de un barrio musulmán en una ciudad ocupada y asediada por paramilitares israelís y que ponía: “Gas a los musulmanes” y una estrella judía. Alucinante lo poco que aprendemos de nuestros errores, y también lo fácil que nos dejamos llevar por el odio, la venganza y la mentira. Porque la religión no es más que la mentira que nos venden, el envoltorio del producto mediático. Nos venden que es una guerra de religiones porque no pueden decir abiertamente que es una guerra por el control norteamericano y occidental del territorio. Nos venden que son unos retrógrados y que, por ello, necesitan nuestra ayuda. Y en esa mentira se crea algo de verdad, porque el odio y el sufrimiento generan más odio y sufrimiento; y así las mentiras se hacen verdades y las personas se creen las mentiras hasta la muerte, hasta ser capaces de morir por ellas. Pero ellos y nosotros. Que nos las creemos igual, creyéndonos superiores por no ser unos fanáticos, cuando todo fanatismo se asienta sobre la creencia de poseer la verdad absoluta, que cómo no, ha de ser la nuestra.

La mentira es muy sutil, funciona por identificaciones muy sutiles, por asociaciones irracionales. El márquetin lo tiene muy bien estudiado todo esto. Funciona así: árabe=musulmán. Musulmán=machista. Musulmán=terrorista. Hay terroristas, hay machistas –por desgracia, muchos más que terroristas y mucho más cerca de lo que pensamos- y hay mucha influencia religiosa en todas partes. Y yo no estoy diciendo que vaya a tolerar el machismo ni el terrorismo ni el fanatismo. De hecho, todas estas cuestiones tienen un nexo común que es la violencia física y moral de la que parten y que perpetúan. Pero tampoco voy a tolerar el racismo, que tiene el mismo nexo. Y hay que luchar contra el prejuicio racista que tan aceptado como sentido común está en nuestras sociedades, familias y amigos. Ideología que permite y genera atrocidades con las que, en principio, ninguna persona con sentido común estaría de acuerdo.

Y para ello hay que luchar contra las palabras y e imágenes que bombardean nuestra mirada a lo largo del día, hay que resistirse a creerse fielmente todo lo que cuentan los telediarios y desarrollar un pensamiento crítico que nos permita desconectar estos pares de identificaciones, y nos permita darnos cuenta de que, al final, quienes más sufren son quienes menos intereses tenían en nada de lo que está pasando. En los países de Oriente Próximo conviven una inmensa variedad de etnias religiosas y laicas, con diferentes lenguas, procedencias, costumbres, etc. La religión mayoritaria es el islam suní como aquí es el cristianismo católico. Los refugiados no son terroristas ni aprovechados ni violadores. Los terroristas están en organizaciones bien preparados y cubiertos. Los refugiados son gente que huye de una guerra. Una guerra que puede librarse o no en nombre de ellos pero, en realidad, va poco con ellos puesto que poco importan los intereses de esa gente a los bandos que luchan -que supongo que son los de poder seguir viviendo en su lugar natal sin que caigan bombas. Ellos no querían abandonar su tierra, nadie quiere marcharse de su casa por obligación, porque está destruida. Y violadores hay en todas partes, el machismo es universal, no racial. Es vergonzoso ver cómo aquellos mismos que perpetúan las opresiones de género utilizan un supuesto discurso feminista para perpetuar opresiones de raza. Hay que saber desde dónde se está luchando y saber también escuchar y dejar espacio a que cada cual lleve a cabo su propia lucha. Es la diferencia entre la ayuda y la solidaridad desde la horizontalidad, una cuestión de apoyo y amistad; y una actitud paternalista y egocéntrica hacia los y las otras que acaba por fagocitar y esclavizar.

He aquí la mentira de la Unión Europea, que se jacta de ser portadora de esos valores universales de solidaridad y alianzas pacíficas. Ese es el envoltorio de un producto podrido que, por desgracia, no deja de venderse. Porque lo que hay dentro no es solo una incoherencia entre palabras y actos; es también una incoherencia entre palabras y palabras. La incoherencia está en hablar de solidaridad desde la superioridad; en hablar de acogida desde el dominio y la guerra.

Cuando ocurrió el atentado en Bruselas los medios de comunicación usaron repetidas veces la frase “es una atentado contra los valores europeos.” Según el artículo 1 (A) 2 de la Convención de Ginebra de 1951 sobre el Estatuto de los refugiados ya se acordó la siguiente definición para el término con todas las implicaciones jurídicas que esto tiene: “A los efectos de la presente Convención, el término "refugiado" se aplicará a toda persona que debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país; o que, careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos, fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera regresar a él.”

Siria, igual que el Líbano e Irak y otro tantos países que no tiene los valores europeos llevan acogiendo miles y miles de refugiados desde hace setenta años que empezara la ocupación palestina. No es que vivan fenomenal allí los refugiados ni que los gobiernos sean abiertos y no ejerzan abusos y malas gestiones. Pero desde luego tampoco es que nosotros hayamos hecho ninguna buena gestión, especialmente si tenemos en cuenta que Europa se comprometió a reubicar a 160000 personas que se han quedado en 272 en el 2015. Y que España solo ha acogido a 18 de los 16000 que debía haber recibido. Es de risa. Y de miedo porque no deja de crecer una extrema derecha neonazi muy fuerte en toda Europa y que se refuerza con el prejuicio racista y las polarizaciones y conflictos culturales que provoca el empobrecimiento y sometimiento de los países de la periferia europea, una vez más las mismas lógicas-

Hay muchos impedimentos políticos, las cosas no son fáciles, no hay dinero ni sitio, ¿cómo van a venir más si nosotros no tenemos ni dinero ni casa ni comida?… Se dice desde los medios oficiales y el discurso cala hondo. Pero para cerrar fronteras sí que hay, nada menos que 6000 millones de euros hasta 2018. Y Bashar Al Assad es un dictador sanguinario del que hay que liberar a los sirios, pero Erdogan, que lleva ya tiempo bombardeando el Kurdistán –las mismas personas y entre ellas, milicias exclusivas de mujeres, que están luchando contra el estado islámico- hasta puede llegar a entrar en el santuario de los valores europeos. Que entonces deben ser algo así como encarcelamientos políticos, censura mediática, conversión de los campos de refugiados en centros de detención que violan absolutamente todos y cada uno de los derechos universales humanos y un largo etcétera.

En un mundo injusto todos sufrimos, unos más que otros desde luego; y creo que hay que luchar por igual en todos los frentes, que hay que buscar el pan por igual y la paz, que además son necesarias la una para la otra. Que todos tenemos hasta cierto punto algo de responsabilidad en todo esto y que por eso hay que tratar de salir de las visiones parciales y malintencionadas que tratan de vendernos para anestesiarnos. Y empezar a trabajar verdaderamente en crear lazos de solidaridad que pasan por el trabajo con uno y una misma y con las demás y que llega la creación de redes de apoyo solidarias como las labores humanitaria sin las que no sé qué haríamos –pese a que las estén actualmente expulsando de los campos; lo cual no deja de ser otro síntoma de ese miedo que también ellos no tienen a nosotros, a que podamos ver lo que ellos hacen y les obliguemos a parar.

Un amigo sirio me dijo hace poco que ellos, antes de que estallara la guerra, ni por asomo podían imaginarse que eso pudiese llegarles a pasar. Creo que eso es lo que nos pasa a todos y todas. Él me dijo que no me lo decía para que sintiera lástima de él, sino para que luchase porque no dejemos que nos pase lo mismo, para que luchase por mi derecho a vivir una vida digna en la tierra en la que he nacido y de la que formo parte.

Muchas gracias