La Cucaracha

Vocero digital del Ejército de Pancho Villa

Sobre la riada del Ebro

Ya han pasado unos días de la riada del Ebro pero el debate todavía está candente: ¿Qué pasó para que la riada fuera tan grave?¿Qué falló y qué podría haberse hecho para paliar los efectos que ha causado? A estas preguntas, los políticos y los responsables directos de la CHE no solo no han sabido responder, sino que peor aún, han respondido de una manera grotescamente incorrecta

Hemos escuchado de personalidades tan importantes como la ministra de medio ambiente barbaridades como que si se hubieran recrecido las presas de Yesa y Biscarrués el desastre habría sido menor; o a los ganaderos perjudicados por la riada comentar a gritos (y de manera muy equivocada) que habría que limpiar el río Ebro de una vez. Esta segunda opinión la achaco al desconocimiento sobre lo que significa “limpiar un río”, pero la opinión de la ministra tiene un motivo más profundo y oscuro. Comentaré primero lo más fácil de responder, la limpieza de un río

Limpiar un río no es una labor de retirada de residuos, sino una actuación de modificación del cauce del río. Porque lo que se busca con la “limpieza del río” es agrandar la sección del desagüe y disminuir la rugosidad de las paredes del tramo en cuestión. Esto, a poco que se sepa, deja claro que “limpiar un río” es una táctica profundamente antiecológica, carísima e ineficiente, porque no evitaría las riadas. Es más, es una actuación así es tan nociva que está penada por la comunidad europea. Son actuaciones que se realizan además sin Estudio de impacto ambiental, con maquinaria pesada y sin información pública. Por tanto, esta opción queda totalmente descartada

La polémica más grave la han suscitado las declaraciones de la ministra García Tejerina. Decir tamaña desfachatez como la que he expuesto anteriormente no tiene pinta de ser culpa de la ignorancia. Los partidos que han acaparado el poder han estado siempre claramente a favor de grandes obras hidráulicas (y de otro tipo, como cualquier otra infraestructura), porque todas estas obras benefician económicamente a las empresas miembras del lobby energético y porque además también suponen auténticos pelotazos para las empresas privadas que se adjudican sus realización. De estas decisiones usualmente también sacan rédito político (en las grandes zonas de cultivo de todo el estado) planteando que lo primero es el derecho de todos a ganar dinero gracias al agua. A estos partidos nunca les ha importado el impacto ecológico, social y hasta cultural de o realización de tales obras

Por eso, creo que deberíamos alertar acerca de la demagogia y los intereses cultos de la gente que está detrás de las macro-obras hidráulicas, porque mucha gente, a caudsa de su ignorancia, puede llegar a pensar que la limpieza de los ríos y/o recrecimiento de presas, ayudarán a evitar riadas, cosa que no es así en absoluto

Las riadas son naturales, han pasado desde que existen ríos. Y seguirán pasando. Lo que sucede desde hace relativamente poco es la construcción desproporcionada sobre zonas con riesgo de sufrir las inundaciones. Es por tanto, la medida fundamental el parar de sacar beneficio económico construyendo en zonas vulnerables, y darle al río el espacio que necesita y que siempre ha sido suyo. Y no destruirlo para hacer populismo barato, y beneficio económico